El maratón de la vida

El maratón de la vida.

La auto exigencia, la impaciencia y la frustración, tres características, actitudes o patrones que últimamente he tenido muy presentes en mi vida, y que seguro, en algún momento de tu vida, tú también los has tenido.

Hoy, tu y yo, vivimos en una sociedad en la cual, su ritmo de vida es demasiado acelerado. Nos inundamos de actividades diarias, responsabilidades y obligaciones, corremos de un lado para otro y llegamos agotados a la hora de dormir. Este ritmo de vida que nuestras escuelas, trabajos, instituciones y entorno general nos exigen, nos han llevado a verlo como algo “normal” y ese mismo acelere, esas mismas exigencias, las llevamos a nosotros mismos.

Nos exigimos hacer las cosas perfectas y en el menor tiempo posible, y cuando las cosas no nos salen bien o tardan en salir bien, nos llenamos de frustración y desesperación. Pero ¿por qué nos frustramos? La frustración y/o desesperación llega en los siguientes escenarios:

  1. Cuando establecemos expectativas mayores, en cuestión de habilidades, a las que podemos realizar
  2. Cuando establecemos expectativas en un menor plazo de tiempo, comparado con el que en realidad se necesita
  3. Cuando nos llenamos de actividades y nos saturamos tanto que nuestro cerebro tiene un corto circuito (es como cuando en una computadora queremos abrir mil ventanas al mismo tiempo o distintas aplicaciones y la computadora se traba, lo mismo nos pasa).

Y así vamos corriendo por la vida, sin parar y adicionalmente exigiéndonos demasiado, y en ocasiones llegamos a un punto que nuestro cuerpo se traba (como la computadora cuando ya no puede más de tantas aplicaciones o ventanas que abrimos) de tantas actividades que nos exigimos.

Ahora que ya conocemos de donde viene esta auto exigencia, podemos comenzar a ver la vida como un maratón en lugar de una carrera corta de 5 kilómetros. En una carrera corta de 5 kilómetros, si podemos tal vez exigirnos un poco de ir con mayor velocidad y terminarla un poco más rápido, pero los maratones no se tratan de ver quien va más rápido o de competir contra los demás. Si ponemos atención, nos damos cuenta que un maratón se trata de administrar tus energías y mantener un ritmo que te permita seguir avanzando pero que no te termine por agotar.

Para finalizar, te comparto 3 preguntas que te pueden ayudar de ahora en adelante y que puedes aplicar antes de empezar alguna actividad, algún compromiso o en cualquier proyecto personal o profesional:

  1. ¿Ésta es la velocidad que necesito?
  2. ¿Esta velocidad me permite disfrutar (mi tiempo, las personas que me rodean, mi salud, etc)?
  3. ¿Esta velocidad me permite ser y me nutre o es una velocidad que me desgasta y me afecta?

Espero estos consejos te puedan ayudar, recuerda que cuando cambias tus hábitos mejoras tu vida.

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